Hoy en día es raro no ver a alguien comprando lanas, tejiendo en un banco del parque o de una estación mientras espera a que llegue el tren. Tejer, actualmente, es todo un fenómeno social, personas de todas las edades se van sumando a esta moda que cada día gana nuevos adeptos.

Y es que tejer, más allá de un mero entretenimiento, puede aportarnos muchos más beneficios de los que pensamos.

Es un buen ejercicio para nuestro cerebro: para tejer trabajamos los dos hemisferios cerebrales, necesitamos contar puntos (hemisferio izquierdo) y por otro lado empleamos la creatividad y la imaginación (hemisferio derecho) al elegir los colores y las texturas. Además el hecho de emplear ambas manos en la tarea mejora nuestra coordinación y destreza.

Ayuda a mantener nuestras manos ágiles: el ejercicio manual que se realiza tejiendo evita que nuestras manos se agarroten. Además, mover las manos hace que entren en calor y suaviza posibles dolores, como por ejemplo los debidos a la artritis.

Reduce el estrés: el hecho de realizar trabajos manuales, en general, nos sirve para calmarnos y relajarnos, ya que fijamos nuestra atención en la labor y nos vamos olvidando de nuestras preocupaciones.

Mejora el estado de ánimo: mucha gente se reúne, en sus casas o en parques, cuando llega el buen tiempo, para realizar sus labores juntas y hablar de sus cosas, y de esta manera sociabilizan y se relacionan, lo cual mejora su humor. También el tejer en solitario centrándonos en nuestros pensamientos nos ayuda a conseguir un estado más relajado y apacible.

Aumenta la autoestima: el hecho de hacer algo por uno mismo, ya sea para ti o para regalar a otra persona, provoca que nos valoremos más, ya que esa labor que has realizado es algo único.

¡¡Anímate a coger las agujas!!